Los lápices.
Te llevaste los lápices, mis lápices, los lápices con los que te dibujaba la boca, los lápices con los que te escribía las cartas perfectamente enumeradas y con referencias y notas al pie de página, porque las cartas de amor deben de tener referencias, notas y posdatas. (Romano uno, las tres palabras; romano dos, se resumen en tres letras.) Los lápices siempre me van a recordar a vos, porque siempre me trajiste uno de cualquier parte, porque los lápices que me regalabas siempre tuvieron aroma a ron.
Mis palabras siempre siguieron todos tus puntos suspensivos...
3 Comentarios Despalabras:
que bonito....
qué lápices tan lapidarios.
:S
@el dentífrico desde abajo: ¬¬
Por cierto qué te has hecho, por qué cerraste tu blog?
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